Mensaje del Señor Canciller

Febrero es mes muy activo en materia antártica, en el que tuvimos la mirada puesta en nuestras bases australes y, por supuesto, en el trabajo de nuestros científicos. El 22 de este mes se cumplieron 114 años de presencia permanente e ininterrumpida de nuestro país en el continente blanco, y lo celebramos con un acto en el que pudimos dialogar vía videoconferencia con el personal de las Bases Orcadas, Carlini, Marambio y Esperanza. Lo hicimos con la sincera voluntad no sólo de acortar distancias geográficas sino también de poner en valor y conocimiento de muchos la generosa labor que desarrollan allí nuestros compatriotas...

    La Campaña Antártica de Verano 2017/18 en curso tiene actualmente una importancia singular: está marcada por el regreso tan esperado del Rompehielos Almirante Irízar a los mares antárticos, luego de años de su proceso de reparación y modernización. Con sus nuevos laboratorios, se ha convertido en un buque de investigación oceanográfico de enorme valor y un verdadero emblema del Programa Antártico Argentino. Gracias al Irízar, tenemos asegurado el reabastecimiento y recambio de personal en las 13 bases permanentes y/o temporarias de nuestro país en el continente blanco.

    A los argentinos, la Antártida nos atraviesa y nos trasciende. Primero por su dimensión histórica, marcada por los grandes exploradores y precursores, pero además por su dimensión presente y futura, sostenida muy especialmente por la investigación científica. Somos plenamente conscientes del rol de la ciencia antártica no sólo para comprender fenómenos sino también para defender los derechos e intereses de la Argentina en ese continente de hielo, tarea que se logra también gracias al aporte de la diplomacia y el trabajo logístico de las Fuerzas Armadas.

    Somos un país pionero en la actividad antártica y desarrollamos desde hace más de 100 años una verdadera política de Estado, en la que reafirmamos también el compromiso con el Sistema del Tratado Antártico y con la preservación y protección de los enormes recursos naturales que allí existen.

    La labor y la producción de nuestros científicos antárticos, vinculadas con la biología costera y terrestre, oceanografía, geología y glaciología, son silenciosas pero muy ricas y están teniendo una importante repercusión en prestigiosos foros de divulgación científica, como lo testimonia el texto que contiene esta publicación de nuestro newsletter.

    Miremos el resto de los artículos de esa nueva edición…

Jorge Faurie
Ministro de Relaciones Exteriores y Culto

 

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